Antiguamente en Grecia el anfitrión de la casa entregaba a su huésped antes de partir, la mitad de una pieza de cerámica partida en dos. Ambos guardaban ese trozo con la esperanza de la vuelta y como símbolo del hogar que alguna vez lo acogió. Estos fragmentos simbolicos se utilizaron como señal y reconocimiento para entrar a reuniones secretas cristianas durante la época de persecución

Este es el origen etimológico de la palabra Símbolo del verbo symballen que significa “arrojar juntos” o “reunir”, forma de exteriorizar un pensamiento o idea.

Afirman muchas tradiciones que los seres humanos somos viajeros que buscan volver al lugar de donde partimos, llámese Dios, útero o cualquier territorio del inconsciente que a sido fecundado. Y la astrología con la Carta Natal es de algún modo un fragmento de ese guijarro  de cerámica, una maquina de metáforas, que nos regalan a todas las criaturas de la Tierra para que recordemos que otro espacio más absoluto nos dio origen y que solo somos una parte del Cosmos

Nuestra deuda con el anfitrión es brillar como estrellas recordando nuestro origen divino y el camino de vuelta solo podemos encontrarlo dando el sentido a la vida.