“Ser creativo es parecido a hacer un estofado” En la creatividad hay tres ingredientes básicos, como los hay en un estofado para que sea verdaderamente sabroso. El ingrediente esencial,  algo semejante a la carne o verduras, es la pericia o habilidades en el propio ámbito de la actividad, por ejemplo saber escribir música. Un artista no será creativo si no tiene las técnicas que se requieren para tocar un instrumento. El talento es la propensión natural para producir un trabajo importante en un ámbito particular, pero sin entrenamiento en las habilidades propias de un ámbito, hasta el talento más promisorio languidecerá. El segundo ingrediente del estofado es “las habilidades del pensamiento creativo”, es decir la manera de abordar el mundo que te permita encontrar una nueva posibilidad y verla hasta su plena ejecución. “Estas son como las especias” Esta habilidades incluyen desde imaginar una variada gama de posibilidades, ser persistente y tratar de dar vuelta  las cosas en la cabeza. Muchas de esas habilidades tienen que ver con personas independientes y que están dispuestas a correr riesgos. Por último lo que cuece el estofado creativo es la pasión o motivación, o sea el impulso de hacer algo por el mero placer de hacerlas, lo que le da un sabor único al estofado.

 La creatividad comienza cuando la persona esta motivada por la pura dicha de lo que esta haciendo… 

Teresa de Amabile