Pessoa fue mi primer libro de poesía junto con Whitman y como una acción inevitable a mi naturaleza me atrapo el simbolismo que encierran su patria, su lengua, mas tarde asistí a una conferencia sobre Pessoa el astrólogo, donde se relataba la vida de los poetas que creo  a través de sus propios heterónimos para multiplicarse en estilos y vivencias y a medida que pasa el tiempo y se un poquito mas de astrología o de teosofía ese libro se transformo en el que cada año, cuando me tomo mi tiempo para meditar con la lectura, necesito releerlo para develar cada ves algo diferente.

Fernando Antonio Nogueira Pessoa nació en Lisboa el 13 de junio de 1888: Su obra no pudo despegarse de la dualidad (lo real y lo ficticio)  propia de su signo Géminis y del simbolismo, tendencia que nunca le había sido simpática por que  perseguía una poesía de la inteligencia “Lo que en mi siente está pensado” dice en la poesía número 13 de su Cancionero. Una poesía lo mas cerca de la razón controlada por la sensibilidad. Se considero a si mismo como un cristiano agnóstico y opuesto a toda iglesia organizada pero siempre fiel a su aforismo

¡Se plural como el universo!  como poeta y principalmente con su Heterónimo, Alvaro de Campos.

Consideraba  sus heterónimos como poetas tan independientes de su propia personalidad que hasta genero las propias cartas natales para cada una con sus biografías absolutamente acordes con los versos que atribuyo a cada uno de ellos, como lo describe en una carta a un amigo: “Gradué las influencias, conocí las amistades (de los heterónimos), oí, dentro de mí, las discusiones y las divergencias de criterios, y en todo esto me parece que fui yo, creador de todo, lo que menos hubo allí. Y parece que así sigue pasando. Si algún día puedo publicar la discusión estética de Ricardo Reis y Alvaro Campos, verá que diferentes que son y que yo no soy nada en la materia” Pessoa se siente médium de algo que lo hace crear, casi a pesar suyo. Junto con esta explicación su heterónimo Alvaro de Campos hace las siguientes afirmaciones:

“Cuanto más sienta yo, cuanto más sienta como varias personas                                                                                      Más análogo seré a Dios”

Sin embargo Pessoa da una explicación diferente a la de Campos de su heteronimia, en una carta dirigida al poeta Adolfo Casais  Monteiro en 1935 año de su muerte, y atribuye el origen de sus heterónimos a trazos de histeria que residen en la tendencia orgánica y constante a la despersonalización y simulación. El poeta solo habla de los síntomas pero no profundiza en la raíz del fenómeno porque en realidad no le interesaba que creyéramos en la razón biológica de sus heterónimos sino en la poética y esotérica.

Escribió con muchos nombres y tambien seudónimos, en ingles y durante su adolescencia, lo hizo bajo el nombre Alexander Serch (Alejandro Busca), sus trabajos de astrología los escribió como Raphael Baldaya pero sin duda los mas conocidos fueron los heterónimos Reis, Campos y Caeiro, tan autónomos que eran capaces de influirse entre si. Hasta el mismo Pessoa era discípulo de Caeiro pero nunca abdico su espacio poético en beneficio de ellos, sino que creo genialmente para ca uno de estos.

Alberto Caeiro nació en Lisboa en 1889 y murió en 1915 y siempre vivió en el campo, sin educación es la antítesis de la poesía religiosa y metafísica.

¿El misterio de las cosas? ¿Qué se yo sobre el misterio.

El único misterio es que haya quien piense en el misterio.

Quien esta al sol y cierra los ojos

Empieza a no saber que es el sol

y a pensar muchas cosas calurosas.

Pero abre los ojos y ve el sol

y ya no puede pensar en nada,

Porque la luz del sol vale más que los pensamientos

de todos los filósofos y poetas.

La luz del sol no sabe lo que hace

y por eso no se equivoca y es comunal y buena.

Alvaro de Campos nació en Tarivia en 1890, se graduó de ingeniero naval, alto delgado, había viajado a oriente y sabía latín con un estilo parecido a Walt Whitman, con una admiración por las maquinas y la velocidad y un sentimiento de autodestrucción.

Oda Triunfal

A dolorosa luz de las grandes lámparas eléctricas de la fábrica

tengo fiebre y escribo.

Escribo rechinando los dientes, fiera para la belleza de estas cosas,

para la belleza de estas cosas absolutamente desconocidas para los antiguos

O¡h ruedas, oh engranajes, r-r-r-r-r-r-r eterno!

¡Fuerte espasmo frenado de los maquinismos furiosos!

¡Furiosos fuera y dentro de mí,

por todos mis nervios disecados,

por todas las papilas de todo aquello con que siento!

¡Tengo secos los labios, oh grandes ruidos modernos,

de oíros demasiado cerca,

y me arde la cabeza de querer cantaros con exceso

de expresión de todas mis sensaciones,

con un exceso contemporáneo de vosotras, oh maquinas!

 

Ricardo Reis nació en 1887 un año antes de su demiurgo en Oporto, se educo en colegio de jesuitas y se hizo médico y en 1919 emigró a Brasil. Pessoa decía que Reis era “latinista por educación ajena y semihelenista por educación propia”. Su poesía esta recogida en un solo libro de Odas. Reis es el poeta que a Pessoa le hubiera gustado ser porque puso en el, toda la disciplina mental y es la antítesis de Campos, desbordado y carente de disciplina.

Los dioses desterrados,

hermanos de Saturno,

al crepúsculo, a veces,

vienen a ver la vida.

 

Comparten con nosotros

compunción y nostalgias

y sentimientos falsos.

Es esta su presencia

 

-dioses que el destronarlos

tornó espirituales-,

de materia vencida,

lejana e inactiva.

 

Vienen fuerzas inútiles

a buscar en nosotros

cansancio y dolores

que ellos nos arrebatan,

como un beodo débil

de la alegría el vaso.

 

Viene  hacernos creer,

desengañadas ruinas

de primitivas fuerzas,

que el mundo es mas extenso

que lo ves y tocas,

para que así ofendamos

a Júpiter y Apolo.

 

Así, al confín terreno

del horizonte viene

Hiperión, al crepúsculo,

a llorar por el carro

que le robara Apolo.

 

Y el poniente colores

de dolor de un lejano

dios nos muestra, y se oye

sollozar más allá

de las altas esferas…

Así lloran los dioses.